Conocé al joven bailarín salteño que cumple su sueño en Estados Unidos

- ORGULLO SALTEÑO

Conocé al joven bailarín salteño que cumple su sueño en Estados Unidos
Conocé al joven bailarín salteño que cumple su sueño en Estados Unidos

Se trata de Felipe Zapiola, tiene 20 años y es un bailarín extraordinario que está alcanzando uno de sus sueños en Estados Unidos.

Felipe Zapiola (20 años) es un bailarín extraordinario que está alcanzando uno de sus sueños en Estados Unidos.
Su amor por la danza jamás pasó desapercibida, desde niño exhibía la inquietud y el talento en su cuerpo. Con escasos años de vida, ya bailaba y armaba coreografías en el patio de su casa. Su madre Claudia Ramos ya instuí el destino de su hijo...por eso alimentó su esperanza. “Ella vio mis aptitudes naturales, y se dio cuenta que mi vocación por la danza podía transformarse en una profesión”, dijo Felipe.
“Mi madre me insistía para que tomara clases de clásico, pero yo le decía que el ballet era solo para niñas y que no me parecía algo que realmente me fuera a gustar o incluso a ayudarme para lo que sea que fuera hacer
de mi vida. Un día me llevó engañado (me dijo que íbamos a tomar un helado) y a partir de allí me enamoré de la danza”, recordó el joven salteño.


Estás a punto de cumplir tu gran sueño...

El anhelo de toda persona de la danza es llegar a ser profesional, y ahora me llegó la oportunidad. En los próximos días me uniré como bailarín principal de Pensacola Ballet (Florida), para lo que resta del 2022 y la temporada 2023.

¿El sacrificio valió la pena?

No tengo dudas. Desde el 2019 estoy instalado de manera permanente en Estados Unidos. Llegué con una beca en el Miami City Ballet School. Una vez concluídas las clases, Aranxta Ochoa, directora artística de la escuela, me ofreció una invitación para el programa anual con beca de housing. Mi vida estaba andando sin frenos, y yo no podía creer que me quedaría estudiando en ese país. Era magnífico, tener más oportunidades de trabajo. Interpreté varios papeles principales, entre ellos: Primer Movimiento de Western Symphony y Who Cares de George Balanchine 2 x 3 Part Inventions de Jerome Robbins, Haydn, Reveries, Pass Me By de Durante Verzola.

¿Fuiste seleccionado por la compañía profesional de Miami City Ballet?

Seleccionó a 3 estudiantes para participar en algunas de sus producciones de renombre mundial, y tuve el privilegio de estar entre esos. Tuve la oportunidad de bailar con la compañía en diferentes obras, como: Joyas, Pájaro de Fuego, Hijo Prodigo de George Balanchine, y el Lago de los Cisnes, de Alexei Ratmansky.


¿Este año realizaste varias audiciones?

Llevé mi trabajo a varias compañías de ballet, estuve viajando por diferentes ciudades de Estados Unidos, hasta la famosa ciudad de Nueva York. Recibí algunos contratos, como en: Milwaukee Ballet II, Ocklahoma Ballet II, Festival Providence, Sarasota Ballet Studio Company y Pensacola Ballet. Pasé por muchas audiciones, con etapas eliminatorias, llegando a varias finales. Se presentan miles de bailarines de diferentes partes del mundo, y las compañías solamente entregan entre 2 y 4 contratos. Fue una etapa bastante difícil en mi vida, ya que también recibí varios ”no”. Son días de no poder dormir bien, viajar de un lugar a otro, hasta tener que aguantar el dolor corporal. También tuve que hacer audiciones estando lesionado, pero es ahí donde uno debe sacrificar muchas cosas porque la inversión fue mucha.

¿Estuviste becado en el Teatro Colón?

Si, fue durante el 2018. Ingresé al 5º del Instituto Superior de Artes del Teatro Colón, como alumno regular. Para ingresar, los bailarines pasan por pruebas eliminatorias. La primera etapa involucra una evaluación física. Los candidatos son examinados por profesionales que determinan si están excedidos de peso y si tienen condiciones anatómicas para ser bailarines. La segunda etapa, para los mayores de 11 años, incluye un trabajo técnico. Los aspirantes participan de una clase en la que maestros los observan, mientras otros les imparten ejercicios, pero no emiten correcciones ni observaciones. Solo se conoce el dictamen de aceptación al finalizar las pruebas. Además, existe una tercera etapa -no eliminatoria- en la que se rinde materias como francés y música. Tenía una jornada diaria de cursado de 7.30 a 13, y ensayos de 18.30 a 21. A la par seguí cursando la secundaria de forma virtual. Durante ese año también fuí convocado por la compañía de ballet del Teatro Colón para diferentes obras, como El Corsario y Coppelia. Trabajé junto con Paloma Herrera y Julio Bocca, y compartí escenario con grandes estrellas de la danza: Marianella Nuñez, Danil Simkin, Herman Cornejo, Isaac Hernández, María Kochetkova, entre muchos otros. También realicé un tour por Jujuy y bailé en el inigualable Teatro Colón junto con la escuela del ISA: El Cascanueces.

¿Es un camino difícil?

Siempre hubo muchos prejuicios sobre los varones que bailan danza clásica, por más que uno intente evitar comentarios o acciones, por más fuertes que seamos, siempre de alguna manera u otra nos afecta. La sociedad en algunos ámbitos aún no está preparada para comprender que un hombre también puede elegir la danza clásica como canal de expresión. De allí devienen conflictos familiares y sociales en torno de una disciplina artística asociada al desempeño femenino y no a una profesión seria para varones.

Por suerte el día de hoy, las cosas van tomando otro rumbo, gracias a la misma sociedad, que está cambiando. Esas personas equivocadas en su lectura, ahora van entendiendo que cualquiera puede hacer lo que quiera con su vida y nadie debería ser juzgado por eso.



¿Dónde te iniciaste?

En la Fundación Numen, dirigida por la profesora Andrea Montero. En ese entonces tenía 11 años. A partir de ese momento me introduje al mundo del ballet. Con el correr del tiempo, participé en diversas competencias de nivel nacional e internacional. Logré varias medallas de oro, menciones especiales, premios de revelación al mejor artista, bailarín destacado, entre otros. En 2017, fuí invitado a bailar en Bolivia, en el ballet de Coppelia, interpretando el rol principal de Franz. También realicé mi primer curso intensivo de verano internacional, en Brasil, con una beca completa por 2 semanas en la Compañía de Ballet de Río de Janeiro. Ese año viajé por primera vez a Estados Unidos tras ganar una audición para perfeccionarme durante cinco semanas en el Miami City Ballet. Aprendí de diferentes maestros de todo el mundo. Empecé a ver muchos bailarines de diferentes edades, jamás había observado tantos varones haciendo ballet. En ese momento me dije: esto es lo mio y no quiero que nadie me lo quite, pero para eso debo trabajar duro.

¿Cuál es el rol que cumplió tu familia?

Todo esto no sería posible sin el apoyo de mi familia. Mi mamá, mi papá Carlos Zapiola, mis hermanos y abuelos, fueron pilares de contención, me acompañaron a cada paso y tuvieron que hacer muchos sacrificios para que llegara donde estoy.

Fuente:ElTribuno



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