
Recordamos a Alfonsina Storni a 84 años de su partida

Escritora, dramaturga, docente y periodista, fue la tercera hija del matrimonio de Alfonso y Paulina, bautizada como Alfonsina Storni Martignoni.
Nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, la Suiza italiana, pero cuando tenía cuatro años, su familia regresó a la provincia de San Juan donde sus padres y tíos eran dueños de la fábrica de Cerveza Los Alpes.
Se graduó como maestra, ejerció en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe y allí publicó poemas en las revistas Mundo Rosarino y Monos y Monadas.
Se trasladó luego a Buenos Aires fue docente en el Teatro Infantil Lavardén, en la Escuela Normal de Lenguas Vivas y en 1917 fue nombrada maestra directora del internado de Marcos Paz.
Logró tras mucho esfuerzo publicar su primer libro, La inquietud del rosal, en 1916, y poco a poco fue consiguiendo colaboraciones literarias en publicaciones como Fray Mocho, El Hogar y Mundo Argentino.
Por esa época comenzó a frecuentar los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo colaboró en las publicaciones Caras y Caretas, Nosotros, Atlántida, La Nota y en el periódico La Nación, desde cuyas columnas reclamaba un lugar para las mujeres.
Compartió, además, la vida artística y cultural del grupo Anaconda con Horacio Quiroga y Enrique Amorín y obtuvo varios premios literarios.
Storni hizo también incursiones en la dramaturgia: en 1927 estrenó en el Teatro Cervantes El amo del mundo, y en 1931 aparecieron Dos farsas pirotécnicas, que incluían Cimbellina en 1900 y pico y Polixena y la cocinerita.
En la década de 1930 viajó a Europa y participó de las reuniones del grupo Signos, donde asistían figuras importantes de las letras como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.
La obra poética de Alfonsina Storni se divide en dos etapas: la primera, caracterizada por la influencia de los románticos y modernistas, corresponden La inquietud del rosal (1916), El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920) y Ocre (1920).
La segunda etapa, caracterizada por una visión oscura, irónica y angustiosa, se manifiesta en Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
En mayo de 1935 le diagnosticaron cáncer de mama y tuvo que someterse a una intervención quirúrgica, lo que provocó una mutilación tanto física como emocional.
La propagación de dicha enfermedad, los dolores físicos y el impacto emocional en su estado anímico forzaron a Alfonsina a tomar la decisión de despedirse de su hijo Alejandro, en la estación de trenes de Constitución.
Dejó una carta para él, un poema para publicar en el Diario La Nación y una declaración para la Policía, pidiendo que no se culpe a nadie de su muerte.
El 25 de octubre de 1938, Alfonsina se arrojó del espigón del Club Argentino de Mujeres, a 500 metros sobre el nivel del mar, en la playa La Perla, de la ciudad de Mar del Plata.
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